martes, 22 de junio de 2010


Mariana se anticipa a mis deseos al segundo, sin mediar palabra por mi parte;
lee mi retorcida mente y transforma mis lascivos pensamientos en caricias,
besos y posturas con las que sólo había soñado,
interpretando una mirada, una expresión, un gesto.
Pura quínica, diría yo. Auténtica telepatía carnal, lo llama ella.
Explora la geografía de mi cuerpo haciendo pausas donde sólo ella sabe que puedo explotar… Si me amara, sería la pareja sexual perfecta.

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